martes, 25 de septiembre de 2007

Diario





Estaba angustiado, las lágrimas de sangre brotaban por mis mejillas y mi voz estaba totalmente quebrada. Muchos de los que me conocen jamás hubieran creído que podía sufrir de aquel modo. Estaba arrojado en medio de un rincón sin luz e intentando que nadie conociera mi debilidad. Sin embargo clamaba a gritos comprensión, una voz amiga o simplemente un abrazo. Me maldecía una y otra vez por haber entregado mi corazón a alguien tan poco eficaz, tan cruel y que se escondía a la hora de decir la verdad. Entonces él compadeció ante mí, ladeó la cabeza y sin decir nada se sentó a mi lado.

-Siempre tan melodramático Louis, mira ahora quien llora.-Musitaste entregándome un pañuelo.

-No necesito tu compasión, necesito que me ayudes a calmar este llanto.-Murmuré apoyando mi espalda en su totalidad a la pared.

-Es un inmaduro, se pierde a un gran hombre.-Dijo algo que ya conocía, no me era extraño.

-Demonios, jamás me había sentido tan derrotado.-Comenté apretando los dientes.

-Eres alguien noble, de buen corazón y ya encontrarás a alguien.-Dijo apoyando su mano sobre su hombro mientras ampliaba una de sus típicas sonrisas.

-Es fácil decirlo, difícil hacerlo.-Susurré.

-No te tortures, ni te dejes vencer.-Se alzó del suelo y me tendió la mano.

-Ya lo estoy.-Respondí tomando su mano y elevándome de aquel rincón.

-Recuerda, eres Lestat y Lestat jamás se da por vencido.-Dijo guiñándome un ojo para luego abrazarme. Pensé en su bendita inocencia y que por unos instantes un bálsamo curó las cicatrices de mi alma.













Con este pequeño texto le doy las gracias por sus ánimos y apoyo a Cristian. Sé que le encanta Louis y que se parece sumamente a él, hoy me recordó quien soy…un guerrero y al menos me hizo esbozar una leve mueca de felicidad. Gracias mi buen amigo, muchas gracias, porque esto lo tendré presente aunque nos conocemos tan sólo de hace unas semanas.

No hay comentarios:

{Iwaki and Katou} <3 [Tócame]

LA HOMOSEXUALIDAD NO ES UNA ENFERMEDAD

Di NO a la Homofobia, la peor enfermedad